jueves, 30 de septiembre de 2010
SOCIEDAD
Probablemente, el grupo que pobló este territorio del valle de Cabrera fue chibcha ya que hay una estrecha relación entre los objetos prehispánicos de la cultura encontrada en Santa Ana y aquellos de los grupos indígenas de la zona de la capital del país, especialmente en lo que se refiere a forma, pintura y grabado.
Se sabe de su existencia gracias a evidencias materiales obtenidas por la guaquería y algunos rescates arqueológicos procedentes del norte del municipio de Colombia. Las noticias de los cronistas de la conquista, cuentan que los totoyoes y los doches poblaron las márgenes del río Tocayó (hoy río Cabrera). Si se observan detalladamente las esculturas antropomorfas de Santana entendemos que se trata del espíritu de sus muertos que rodea las tumbas y que está caracterizado por la rigidez del cuerpo y las manos y los ojos cerrados.
Son numerosos los cementerios prehistóricos que se han hallado y se siguen hallando en la zona. El más antiguo se encontró hace unos 30 años en la vereda que hoy se denomina San Rafael y es el más rico en diversidad de objetos de oro, cerámica y estatuaria. La riqueza de este entierro, su gran extensión y la ubicación central dentro de la región arqueológica ya descrita, sugieren que allí estableció su morada la familia principal de la tribu, posiblemente la que ostentaba el poder económico y de gobierno, pues las condiciones geográficas del paraje constituyen un hábitat favorable y privilegiado para quien hubiese sido en aquellos tiempos el cacique.
Entre los objetos de orfebrería más significativos del hallazgo, podemos observar tominejos, grillos, barras poligonales, cruces, narigueras grandes y pequeñas, y algo muy característico: la rana, objeto común entre los chibchas. Cabe anotar aquí, que en éste como en otros cementerios es frecuente hallar objetos hechos en tumbaga, una aleación de oro y cobre. Se piensa que el oro era obtenido por intercambio ya que en esta zona no se encuentra tal material.
En 1968, se hallaron numerosas cerámicas tales como ollas, torteros, objetos decorativos y varias estatuas enterradas a unos 30 cm de profundidad. Estas ollas bastantes rústicas, sin muchas decoraciones y sin ribetes, la mayoría poco consistentes, estaban fabricadas en pizarra, roca muy común en la ribera del río Cabrera, otras, un poco más duras fueron elaboradas con arena y piedra molida. La decoración se caracteriza por su sencillez, se encuentran objetos punteados con punta triangular, objetos pintados con negro sobre natural y negro sobre baño blanco. Existe una vasija, con baño rojo y pintura superpuesta blanca y negra, tanto por su forma como por su decoración, es una pieza única en el alto Cabrera.
“La forma de vasija más común es la olla con cuello”, informa Thomas Myers. Dentro de esta categoría se pueden distinguir varios subtipos. Otra forma importante es la olla con borde ligeramente levantado o invertido y ollas con cara. Son bastantes raros los cuencos de cualquier forma, pero existen cuencos cerrados con silueta compuesta. Una forma típica que se encuentra es el cuenco doble, las dos partes unidas con una asa en forma de anillo.
Las estatuas, talladas en lajas de piedra arsénica, provienen de cementerios así como las ollas con soportes mamiformes. Los enigmáticos símbolos que tallaron (petroglifos) son el reflejo de un lenguaje y de una cultura que no puede considerarse tan desarrollada como aquella de San Agustín o Tierradentro. Son simplemente lajas crudas, talladas en bajo relieve para indicar las características principales de los ojos, la nariz, las piernas, bigotes y de vez en cuando el sexo. Muestran pocas semejanzas a las esculturas de piedras conocidas en otras regiones de Colombia aunque hay algunos
SANTA ANA
Uno de los descubrimientos arqueológicos importantes del departamento son los vestigios de una Cultura prehistórica en Santa Ana, Municipio de Colombia.
En las tierras ribereñas del Cabrera encontramos bosques húmedos y también zonas increíblemente fértiles que avanzan hasta 2 Km hacia las ramificaciones de la cordillera oriental.
Estas ramificaciones, intensamente rocosas y de escasa vegetación tienen una temperatura promedio de 16 grados centígrados y están a una altura de 1500 mts. sobre el nivel del mar. Numerosísimos riachuelos de aguas color melado bajan de la cordillera por ambos márgenes para desembocar en el río Cabrera.
Ésta zona, aireada por las brisas suaves del Cabrera y en algunas épocas por las brisas fuertes del Páramo de Sumapaz, está ubicada en el extremo norte del departamento del Huila, enmarcada por el occidente con el Tolima, por el oriente con los Llanos orientales y el por norte con Cundinamarca.
El poblado Santa Ana está ubicado a unos 20 Km de la zona arqueológica del primer entierro (a unos 165 Km de Neiva, capital del departamento) en la orilla izquierda del río Cabrera, entre la quebrada de la Danta y la quebrada de la Gritería.
El sector donde se encuentran los vestigios prehispánicos abarca una extensión lineal de 10 Km a lo largo de una secuencia de mesetas donde tuvieron asentamiento tribus primitivas. Probablemente estos asentamientos se realizaron en una época tardía y desaparecieron durante la conquista o colonia.
Ha sido persistente la idea de que estas tribus se establecieron aquí buscando su supervivencia escapando de algún tipo de persecución por parte de otras tribus guerreras o más probablemente por parte de los españoles en la época de la conquista. Algunas tribus de la sabana de Bogotá pudieron replegarse hacia el Páramo de Sumapaz y luego descender por las márgenes del río Cabrera hasta encontrar un hábitat favorable que les permitiera algún tipo de estabilidad.
La edad de esta cultura, que se ha denominado Salamanca data aproximadamente del 500 DC hasta el periodo temprano de la conquista. La fecha se infirió por la presencia de soportes tetrápodes de forma mamiforme y la forma de dos vasijas de cerámica vidriada procedentes de la zona. Hasta ahora no ha sido posible subdividir la fase Salamanca, no obstante su duración de unos 1200 años.
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